jueves, 18 de septiembre de 2008

nuestra segunda piel, nuestros espacios.

El espacio nos cuenta muchas cosas de sus usuarios.
Un hábitat, cualquier hábitat, es un complejo Ser Vivo único y peculiar, el corazón del cual eres tú.
Conseguir que un lugar cualquiera acoja, mantenga y además 'genere' energía saludable, pacífica, expansiva y bella, es realmente todo un reto, y ya no desde la estética sino desde el punto de vista integral.
Cualquier cosa, sustancia, objeto, forma, color, o ente que interacciona con nuestro campo energético, nos influencia a 'todos los niveles'.
Actualmente, después del planteamiento de la mecánica cuántica, y de las teorías de los biofotones y de los campos mórficos o estructurales, ya resulta completamente absurdo (y también obsoleto) pensar solamente en términos estéticos, como si la estética que nos rodea constantemente no emitiera energía, o fuera una cosa estática; la estética no es estática sino que es completamente vibrante. Por tanto, este 'entorno' en el que vivimos, nuestros hogares y lugares de trabajo, nos puede beneficiar, o nos puede alterar.
Las ondas de forma y el cromatismo de cada objeto, también están constantemente interactuando con nuestro campo de energía; así como la iluminación natural y artificial bajo la que vivimos influye mucho sobre todo nuestro ser.
Todo el arte, artesanía, decoración, arquitectura y paisajismo, también intercede y modifica nuestro campo energético, desde luego.
Y también existen fuerzas psicoemocionales, a veces ajenas… pero también 'propias', es decir, emociones, creencias e ideas emitidas por nosotros mismos y que también irradian campos de energía que están 'llenando' un espacio, que están generando ciertas ondas que se acoplan con las de nuestro ser, y con la de otros seres.
Todas esas radiaciones psíquicas, formales, cromáticas, lumínicas, telúricas, naturales y artificiales, conviven simultáneamente y crean una 'formula energética' específica en nuestra vivienda; o en nuestro despacho; o en nuestra tienda; o en nuestro territorio; o en nuestro dormitorio... Y esta fórmula energética puede ser 'tóxica' (invasora, parasitaria…) o benéfica (pura, armónica, expansiva…). Por tanto, merece ser explorada, observada, analizada, estudiada, contemplada y pormenorizada.
No podemos seguir pensando que la estética circundante nada tiene que ver con la energía y la salud.

Todos esos parámetros son con los que trabajamos los asesores del hábitat, una nueva profesión no siempre bien conocida ni bien comprendida su utilidad en el terreno de la salud.
La casa realmente es como nuestra segunda piel.

Gracias Marta Povo...enseñanzas, aprendizajes, geocromoterápia, tus escritos...!

1 comentario:

Dr. Jesús E. Martínez Marín dijo...

Gracias Mariesther, que preciosidad de post.. como todos los tuyos...
En ese "campo" estamos cada vez más conectados... un beso!!!