jueves, 16 de diciembre de 2010

Las guardianas de las hadas, las libélulas.



...y la libélula más linda, en azules, Clementina! En su primer Halloween, 2011.

La libélula se ha convertido en nuestra mascota familiar...nunca nos imaginamos que esa aparición especial en la casa de José Angel y Maria Elena esa noche, de "inentendimientos entre vida y muerte", de silencios, de vivencias de cada día, de cada forma, de cada pensamiento, de cada ser humano... esa hermosa presencia, la de esa inmensa libélula, entre azules y verdes, nos mostró "la eternidad". Esos días de ese Septiembre, sin entender nada, entendimos más todavía, gracias al amor más grande... el Septiembre de la pérdida, o de la desaparición de mis 51, o de la ganancia de mis 52 como bien se expresó mi marido. Ahora, en mis "25 al revés".
Puede volar hacia adelante o hacia atrás en línea recta, subir o bajar en vertical, girar en el aire sobre su cuerpo, detenerse en mitad de la nada y flotar, alcanza una velocidad que equivaldría a 200 km/h. en un hombre... Y no es un helicóptero. Es uno de los insectos más antiguo, rápido y sorprendente del reino animal. Un prodigio de tecnología. Es la libélula, la pequeña reina del cielo

Más de 5.000 especies sobrevuelan el mundo, con sus ocho centímetros de longitud y 11 de envergadura como medidas máximas y sus hasta 500 huevos de puesta, que pueden tardar hasta cinco años en nacer.

El proceso comienza con la cópula. Las libélulas pueden volar unidas incluso durante este acto. Después, la hembra busca un lugar tranquilo entre la vegetación de algún riachuelo e introduciendo su abdomen en el agua (a veces en vuelo rasante) realiza la puesta. En ese momento comienza uno de los procesos más largos, intensos y arriesgados de la reproducción animal. Las ninfas, que miden apenas un milímetro cuando salen del huevo, comen con voracidad pequeños animales acuáticos.

Según las especies, pueden tardar hasta cinco años y 15 mudas ninfales intermedias en abrir su espalda y dejar el camino libre a un ser distinto: un insecto de largo abdomen, desproporcionados ojos, alas replegadas y apariencia viscosa. Sale de la funda inerte, se agarra con sus ganchudas patas a cualquier rama, extiende y ventila sus alas y, poco a poco, se lanza a un vuelo cargado de dudas. Este cambio de elemento, un periodo de tránsito conocido como etapa de emergencia, dura menos de 20 minutos en zonas templadas.

Los siguientes días los emplea en fortalecer sus alas y patas. Y en comer, por supuesto.

La libélula, cazadora incansable, tiene unos grandes ojos compuestos por mútiples lentes o facetas. De la parte delantera de su recio tórax salen largas y espinosas patas, y dos pares (anterior y posterior) de aerodinámicas alas de movimientos independientes. Estas alas, cruzadas de nervaduras y asentadas en poderosos músculos, la convierten en el más perfecto misil. Pero es su cabeza, dotada de unas mandíbulas de indescriptible forma, la que delata su condición de depredador.

Constantemente hambrienta, la libélula es un insecto carnívoro y letal, capaz de enfrentarse a enemigos que le doblan en tamaño y fuerza. Lejos de ser peligrosa para el hombre, ya que carece de aguijón, se ha convertido en su colaboradora: su voracidad la lleva a comerse moscas, mosquitos, tábanos y otros insectos,

Técnicamente la libélula tiene cinco ojos aunque los tres más pequeños no captan imágenes, sólo registran la intensidad de la luz. Con los que realmente ve es con los otros dos, compuestos por 30.000 receptores en forma de mosaico que envían la información al centro nervioso para que éste procese la imagen. Una libélula capta 200 imágenes por segundo. El cerebro humano, sólo 24.

mis libélulas protegen mis sueños, son las guardianas a mi mundo de ilusiones que existe en mi imaginación.

1 comentario:

Mariesther García Cordido dijo...

...es un regalo a la "libélula más linda"!!!! y a mi!