"Tomar un vuelo y dirigirte a cualquier lugar del mundo donde nadie te conoce, donde tú no conoces a nadie, una oportunidad de vivencias inesperadas, de aprendizaje constante, de sentir la intensidad en cualquiera de sus facetas…
Es más que probable que en nuestra maleta, además de ropa y demás “clásicos básicos” que nos suelen acompañar, viajemos con una historia inacabada que dejamos en nuestra ciudad, con una llamada por hacer cuando regresemos, una vez hayamos tomado la decisión que hemos ido a buscar a unos cuantos kilómetros… No es huír, se trata de escucharnos desde la vulnerabilidad, ya que cuando hacemos este tipo de viajes, gran parte de nuestro ego sólo nos acompaña hasta el aeropuerto. Se trata también de enraizarnos, de no sentir otra voz que no sea la de nuestro corazón, mientras descubrirnos que hay vida más allá de nuestra rutina."
Viajar, en definitiva, más que un lujo es una necesidad para nuestra evolución, un regalo para nuestra mente y un valioso párrafo para nuestra biografía personal, claro.
...tomado de un escrito de Louise Hay, grande grande, y pensando en mi familia, en mi hija Adriana, en mi marido Joan Mayolas...o pensaba en mí?
...gracias por estar aquí para mí!
...gracias por estar aquí para mí!