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jueves, 17 de mayo de 2012

..escucharnos desde la vulnerabilidad.


"Tomar un vuelo y dirigirte a cualquier lugar del mundo donde nadie te conoce, donde tú no conoces a nadie, una oportunidad de vivencias inesperadas, de aprendizaje constante, de sentir la intensidad en cualquiera de sus facetas…
 Es más que probable que en nuestra maleta, además de ropa y demás “clásicos básicos” que nos suelen  acompañar, viajemos con una historia inacabada que dejamos en nuestra ciudad, con una llamada por hacer cuando regresemos, una vez hayamos tomado la decisión que hemos ido a buscar a unos cuantos kilómetros… No es huír, se trata de escucharnos desde la vulnerabilidad, ya que cuando hacemos este tipo de viajes, gran parte de nuestro ego sólo nos acompaña hasta el aeropuerto. Se trata también de enraizarnos, de no sentir otra voz que no sea la de nuestro corazón, mientras descubrirnos que hay vida más allá de nuestra rutina."
 Viajar, en definitiva, más que un lujo es una necesidad para nuestra evolución, un regalo para nuestra mente y un valioso párrafo para nuestra biografía personal, claro.

...tomado de un escrito de Louise Hay, grande grande, y pensando en mi familia, en mi hija Adriana, en mi marido Joan Mayolas...o pensaba en mí?

...gracias por estar aquí para mí!

viernes, 23 de octubre de 2009

un homenaje en sus cien y algo años! ...gracias Sr. Poncela.

Ruego al lector
Lector, lectora: algunos autores te ruegan que no prestes sus libros a nadie,
porque, prestándolos, pones a tus amigos en condiciones de que no necesiten
comprarlos, con lo cual el escritor sale perjudicado en sus intereses.
Yo, que tengo los mismos intereses que los demás autores, te ruego todo lo
contrario, esto es: que prestes en cuanto lo leas el presente libro.
Como la persona a quien se lo dejes no te lo devolverá, tú te apresurarás a
comprar otro ejemplar inmediatamente.
También ese segundo ejemplar debes prestarlo y adquirir un tercero y
prestarlo; y adquirir otro más y prestarlo también...
Con tal sistema, a pocos amigos que tengas a quienes acostumbres a
prestar libros, yo haré un buen negocio y te quedaré agradecidísimo.


Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 15 de octubre de 190118 de febrero de 1952) fue un escritor y dramaturgo español. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosimil e ilógico, rompiendo así con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época. Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que su humor hería los espíritus más sensibles y abría un abanico de posibilidades cómicas que no siempre eran bien entendidas. A esto hay que sumar sus posteriores problemas con la censura franquista. Sin embargo, el paso de los años no ha hecho sino acrecentar su figura y sus obras siguen representándose en la actualidad, habiéndose rodado además numerosas películas basadas en ellas. Murió de cáncer, arruinado y en gran medida olvidado, a los 50 años

...mi marido me regaló un libro, Enrique Jardiel Poncela ....Amor se escribe sin hache
(Novela casi cosmopolita)
...solo os enamoraré con algo del prólogo, de acuerdo?
.... y dice,
"Siempre es divertido hablar de uno mismo".
Después de escribir, en diez años de vida literaria, un millar largo de
artículos y cuentos, veintiséis novelas cortas, sesenta y ocho comedias e infinidad
de otros trabajos que no pueden clasificarse, os ofrezco, lectores, mi primera
novela larga (1).
Permitidme que en el prólogo de ella os hable de mí, de mi vida y de mis
ideas. Hoy todo el mundo habla de sí propio: hasta los cocheros de Pompas
Fúnebres. Además, confío mucho en que este libro va a divertiros, y como son
incontables las veces que yo mismo, al concluir de leer un libro que me divirtió,
lamenté no conocer datos biográficos de su autor, y me pregunté intrigado:
"¿Cómo será? ¿Estará soltero o casado? ¿Le gustará la carne asada o frita?", etc.,
etc., hago lo posible por que no os suceda a vosotros igual.
Acaso lo que cuente de mi vida no sea demasiado interesante, pero menos
interés tiene la vida de Wilfredo el Velloso, y anda impresa por las cinco partes del
mundo.
Hablar de uno mismo es tan peligroso como agradable. Hay riesgo de caer
en una vanidad estúpida, y hay riesgo de naufragar contra los escollos de la falsa
modestia.
Por mi parte, he procurado salvar los dos riesgos a fuerza de sinceridad
extremada. Sé de antemano que el prólogo va a resultar apasionadísimo, y no me
importa. Es decir: lo prefiero. La serenidad de juicio, cosa que acabaré
desgraciadamente por poseer, se la regalo con gusto, hoy por hoy, a los discípulos
de aquella cámara frigorífica de la literatura que se llamó don Juan Valera.
Acaso también resulte el prólogo un poco cínico. Es inevitable. Voy a decir
verdades y la verdad sólo está separada del cinismo por un tabique de casa
moderna.

...en próximos momentos les "enamoraré" con más trozos. Ahora voy a disfrutar de la lectura de la novela.